Abrazos
Abrazos que por siempre faltos
se tornaron en olvido y ausencia,
escogiendo al azar las esencias
para otear besos en lo más alto.
Espumas que a la roca vienen
con mil burbujas en racimos,
mil recuerdos de que fuimos
la sal que en el agua se pierde.
Faltaron todas las alboradas
como sobraron los atardeceres,
vagando errantes, como idos seres
que la noche dejó en nada.
Una mesa, testigo de un sentir
como esta luz que alumbra,
pues negra y oscura la penumbra
alterna su sombra con este sufrir.
(J.L. Palenzuela)

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